ENFERMEDADES TRANSMITIDAS por los ALIMENTOS - Revisión (Parte 15)
"La duda es uno de los muchos nombres de la inteligencia"
Jorge Luis Borges
ENFERMEDADES TRANSMITIDAS por los ALIMENTOS - Revisión
(Parte 15)

ETA(s) PRODUCIDAS por VIRUS, HONGOS y TOXINAS
ETA(s) PRODUCIDAS por VIRUS, HONGOS y TOXINAS
Los virus han coexistido con organismos en el planeta
desde hace unos 200 millones de años, pero el estudio científico de estas
macromoléculas parasitarias intracelulares es reciente. Apenas en el siglo XIX,
mediante estudios clínicos y patológicos, se les reconoció como agentes
etiológicos de enfermedades específicas. Poco después, a partir de la mitad del
siglo pasado, el empleo de bacteriófagos como modelo constituyó un gran paso
hacia la comprensión de la replicación viral y las nuevas técnicas
histológicas, el microscopio electrónico y la inmunohistoquímica, dieron formalmente
inicio al estudio de los virus. La información obtenida con el uso de la
cristalografía nos permitió visualizar la estructura viral hasta un nivel
atómico. Con estos volúmenes de información, se desarrollaron métodos más
sofisticados, como la reacción en cadena de la polimerasa, que detecta con gran
sensibilidad y especificidad los genomas virales, y finalmente, se tiene la
capacidad de introducir material genético en los genomas virales para el diseño
de vacunas, vectores virales y genoterapia.
La clasificación de los virus es más congruente si se
tienen las secuencias de nucleótidos de su genoma. Los sistemas actuales se
basan además en: Acido nucléico (tipo y estructura), Simetría de la cápside
viral, Envoltura lipídica. Consideremos a la partícula viral como un sistema de
entrega, constituido por componentes que le permiten sobrevivir, y la
"mercancía" (no deseada) formada por el genoma viral + enzimas
necesarias para iniciar la replicación. El receptor es necesariamente una
célula intacta que pueda sintetizar cientos o miles de viriones: el virus
dirige dicha síntesis. Estos organismos, tan dinámicos, eficaces, y tan
dependientes, se miden en nanómetros (1/1000 micrómetro), oscilando su tamaño
en la mayoría entre los 20 300 nanómetros. Las partículas virales dependen
completamente de la célula hospedera, procariota o eucariota. No pueden
reproducir ni amplificar la información de sus genomas, así que podríamos
denominarlos "parásitos genéticos", ya que poseen las enzimas e
información requeridas para programar a las células infectadas con el objeto de
que sinteticen los componentes necesarios para su replicación.
Los componentes básicos de un virus son: Proteínas
estructurales, que forman a la partícula viral, y Proteínas no estructurales,
tales como las enzimas. Cápside, la cubierta externa, constituida por
capsómeros, que son hilos de polipéptidos entretejidos de tal manera que
semejan "bolas de lana". Esta protección también le es útil al virus
en la penetración de las células. Algunos virus tienen una envoltura lipídica
cuyo origen es la misma membrana plasmática de la célula hospedera, y que es
adquirida al salir las nuevas partículas virales de la célula en un proceso de
gemación. Los capsómeros atraviesan esta envoltura como proyecciones
tridimensionales de diversas formas y con diferentes funciones. La partícula
viral completa + envoltura externa (si se encuentra presente) La forma de la
nucleocápside determina las diferentes clases de simetría de los virus. Existen
virus con simetría helicoidal, en la que el virus se aprecia como una espiral
con el ácido nucléico en el eje central. Otro tipo de simetría es la
icosahédrica. En esta forma geométrica la partícula viral presenta 20 caras con
12 ángulos. Algunos virus con un gran genoma (Poxvirus), tienen lo que se
denomina simetría compleja (no helicoidal ni icosahédrica), con lípidos tanto
en la envoltura como en las membranas externas. Los virus tienen ácidos nucléicos,
RNA o DNA, los cuales constituyen el genoma viral.
Es importante enfatizar que: El ácido nucleico puede
tener una sola cadena (ss, por single stranded), doble cadena (ds, por double
stranded), ser lineal o circular, continuo o segmentado. Los virus poseen un
solo tipo de ácido nucleico. Hay familias virales de DNA y familias que
contienen RNA. En el caso de los DNA virus, éstos no se encargan de forma
directa de la síntesis de proteínas. Las copias de RNA de segmentos apropiados
de DNA son utilizados como "templados" para dirigir dicha síntesis.
Algunos virus tienen enzimas específicas, principalmente polimerasas y
transcriptasas. Cuando el RNA de un virus puede emplearse directamente como RNA
mensajero (RNAm), decimos que tiene "polaridad positiva" (+); en
cambio, cuando requiere de una transcriptasa para hacer copias (complementarias)
en sentido positivo, se habla de "polaridad negativa (-).
Este
RNA es utilizado como RNAm con la producción subsecuente de diferentes
polipéptidos a partir de cada promotor. Consecuencias de la invasión viral a
nivel celular: Los cambios observables en las células han sido denominados
efectos citopáticos, y son debidos a alteraciones en la síntesis de los ácidos
nucléicos y proteínas propios, en la estructura del citoesqueleto y en la
membrana. Pueden derivar en la inducción de mecanismos genéticamente
programados de destrucción celular, la apoptosis. Existen DNA virus que pueden
bloquear la autodestrucción. Otra posibilidad, también relacionada con algunos
virus, es su capacidad de producir cambios malignos en las células parasitadas.
Las células transformadas sufren varias alteraciones: incremento en el rango de
multiplicación, crecimiento desordenado, propagación indefinida y presencia de
antígenos tumorales en su superficie. Los principales virus oncogénicos
conocidos son: papillomavirus, virus de la hepatitis B y el virus EpsteinBarr,
entre los DNA virus, y los retrovirus dentro de los RNA virus. En el transcurso
de la llamada era tecnológica, el humano, autodenominado como el mayor
depredador del planeta, ha interactuado con los diferentes ecosistemas de
manera compleja, agresiva e irresponsable. En consecuencia, miles de organismos
patógenos, asociados a otras especies, se encuentran en proceso de adaptación a
las modificaciones incluidas por el hombre.
Las
secuelas implican cambios significativos en la distribución geográfica y la
epidemiología de las enfermedades infecciosas. Las enfermedades infecciosas
emergentes son patologías que han aparecido durante las últimas dos décadas en
diferentes ubicaciones geográficas, desplazando a aquéllas que se consideraban
un riesgo mayor desde el punto de vista de salud pública, y las que representan
una amenaza futura. Ejemplos de agentes virales emergentes son: HIV,
hantavirus, virus de la hepatitis C (HCV), priones, virus de Ebola . Las
enfermedades infecciosas reemergentes involucran a organismos patógenos
conocidos, antes bajo control, efectivo, o relativo. Entre éstas puede
mencionarse a: encefalitis japonesa, fiebre amarilla, dengue. Priones: Varios
mamíferos, incluyendo al hombre, sufren enfermedades causadas por priones
(potencial zoonótico). Los priones causan trastornos neurodegenerativos
fatales, e incluyen a: la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob (CJD), la enfermedad
de GerstmannStraüsslerScheinker (GSS), Insomnio Fatal Familiar (FFI), Kuru y la
variante CJD (vCJD) en humanos. La característica principal de los priones
consiste en la conversión durante la posttraducción de una proteína codificada
por el hospedero, la proteína celular del prion (PrPC), en una isoforma
anormal, denominada PrPSc. Dicha transición aparentemente involucra un cambio
en la conformación, no de tipo covalente, lo que le confiere a la PrPSc
insolubilidad en detergentes y cierta resistencia a la degradación proteolítica.
Existe evidencia de que la isoforma anormal PrP es el principal, y quizá único
componente del agente infeccioso transmisible (prion).
Las
enfermedades causadas por estos agentes son determinadas por: Mutaciones en el
gen de la proteína humana del prion (PRNP) Enfermedad heredada, Infección
(inoculación, dieta, iatrógenica debido a terapias con hormona del crecimiento
contaminada) Enfermedad esporádica, comprende el 85% de los casos. La PrPc mide
33 35 kDa, se encuentra en células normales, predominantemente neuronales. La
PrPres (o PrPSc), resistente a proteasas, presenta un tamaño un poco menor y
conformación molecular diferente. Se multiplica principalmente en SNC, donde
produce lesiones no inflamatorias, vacuolas, depósitos amiloideos y
astrogliosis. La muerte neuronal por apoptosis es muy importante, con la
consiguiente atrofia cerebral. Existen gran variedad de virus. En ocasiones su
clasificación puede parecer confusa. Ya conocemos los fundamentos actuales de
clasificación. Algunos autores prefieren distribuirlos en capítulos basándose
en criterios morfológicos; otros se refieren a ellos de acuerdo a los síndromes
que producen. Algunos ejemplos son: Adenovirus. TEM. Identificados por primera
vez en adenoides humanas, de ahí su nombre. Son DNA virus, con simetría
icosahédrica. Los síndromes que producen se asocian a diferentes serotipos.

Entre
las enfermedades que producen se encuentran: infecciones gastrointestinales,
queratoconjuntivitis epidémica, fiebre faringoconjuntival, neumonías en
pacientes inmunodeprimidos, cistitis hemorrágica, enterocolitis necrotizante y
meningoencefalitis. Coronavirus. TEM. Su nombre proviene del término en latín
corona. Son RNA virus (el mayor genoma de RNA en seres humanos) y pleomórficos.
Las enfermedades que causan se asocian a 2 serotipos. Producen hasta el 10% de
los resfriados comunes y pueden causar complicaciones en pacientes con
bronquitis crónica o asma. También son agentes causales de SARS. Paramyxovirus.
TEM. Virus sincicial respiratorio (conocido con las siglas RSV). Altamente
contagioso; da lugar a bronquiolitis y/o neumonía. Desde hace algún
tiempo se sabe que no sólo las bacterias pueden contaminar los alimentos y
producir enfermedades. También los virus lo hacen y con mucha frecuencia. Los
virus, a diferencia de las bacterias, son verdaderos parásitos que necesitan
estar dentro de las células para que puedan multiplicarse y ser dañinos. Fuera
de las células, son totalmente inertes. Los virus son partículas tan pequeñas,
que son visibles al microscopio electrónico. No se puede decir que sean
propiamente organismos vivos. Están constituidos sólo por ácidos nucleicos (DNA
o RNA), envueltos en una capa proteica. Para entrar al interior de la célula
tienen que traspasar las membranas que las envuelve. Para ello. La proteína del
virus pueden entrar al interior de las células de la mucosa intestinal.
Una vez dentro de la célula, los virus utilizan toda la
maquinaria metabólica de la célula para multiplicarse en su interior,
terminando con la destrucción de ella. El organismo se defiende de los virus
produciendo anticuerpos y desarrollando una serie de mecanismo inmunológicos
que impiden su multiplicación. Cuando un virus infecta por primera vez a u
organismo humano, este aprende a reconocerlo y allí en adelante el sistema
inmunológico impide que se vuelva a infectar. Por esta razón, es posible
fabricar vacunas contra los virus, por lo que las enfermedades virales se
pueden prevenir. Los virus que se conocen y pueden contaminar los alimentos,
son cuatro: el virus de la Poliomelitis, el virus de la Hepatitis A, los virus
del tipo Norwaljk y Rotavirus. Es posible que también otros virus puedan
producir enfermedades por contaminación de alimentos, pero aún no son bien
conocidos: los virus pequeños redondos o el virus de la hepatitis no A, no B.
Hasta 1940, el virus de la Poliomelitis era el único que sabía que podría
contaminar los alimentos. Afortunadamente esta enfermedad ha sido prácticamente
erradicada en muchos países, y también el nuestro, a través de la vacunación.
El virus de la Hepatitis A contamina muchos alimentos y
la mayor parte de las veces parece no producir síntomas. Sin embargo en
ocasiones produce fiebre, decaimiento, anorexia náuseas y alteraciones
abdominales y pocos días más tarde aparece la ictericia. El período de
incubación varía entre 15 y 50 días, con un promedio de cuatro semanas. El
vehículo puede ser cualquier alimento que directa o indirectamente ha sido
contaminado con las heces. Por ello la hepatitis es muy frecuente en aquellos
lugares donde las condiciones sanitarias no son las adecuadas. Su prevención
radica tanto en la mejoría de las condiciones sanitarias, como con el uso de
vacunas. En todo caso la infección produce una inmunidad duradera. El Virus
tipo Nowalk produce diarrea, no puede ser cultivado en tejidos, por lo que su
detección se hace sólo por métodos inmunológicos (ELISA) en nuestras
deposiciones. También se puede observar en las mismas muestras por medio del
microscopio electrónico. El período de incubación varía entre 12 a 48 horas y
la contaminación es mediante el ciclo fecal - oral.

El Rotavirus muy frecuentemente produce una
gastroenteritis en los lactantes y niños pequeños, especialmente durante los
meses de invierno. Se transmite también por la vía fecal y los alimentos son
también el vehículo. Las personas infectadas desarrollan una inmunidad
duradera. Como hemos señalado, los virus no se pueden multiplicar en los
alimentos. Por otra parte, se pueden inactiva antes que el alimento sea
consumido. El método más útil es el calor. Es decir, basta hervir el alimento e
incluso pasteurizarlo para inactivar la mayor parte de los virus. También es
útil para ello, la luz ultravioleta y son además sensibles a los agentes antioxidantes
como el hipoclorito.
Las enfermedades transmitidas por los alimentos (es
decir, enfermedades que son consecuencia del consumo de alimentos contaminados)
representan una carga creciente para la salud pública en todo el mundo.
Concretamente, las de origen viral se han revelado como una causa significativa
de todas las enfermedades transmitidas por los alimentos. En 2007, se estimaba
que los virus eran responsables de casi el 12% de todos los brotes registrados
transmitidos por alimentos en la Unión Europea. La Autoridad Europea de
Seguridad Alimentaria informó de que esta cifra había aumentado al 14% hasta el
año 2012. A diferencia de las bacterias, los virus únicamente se pueden
multiplicar dentro de células vivas de otros organismos. Sin embargo, muchos
virus presentan una alta resistencia a situaciones de estrés como el calor, la
sequedad, la congelación, la luz ultravioleta, etc. y pueden sobrevivir durante
largos períodos en los alimentos o en el entorno. La mayoría de infecciones
virales se deben al contacto entre personas, siendo la transmisión por
alimentos un riesgo menor en el contexto general.
El origen de todos los virus transmitidos por los
alimentos se concentra en los intestinos de humanos y animales. Como tales, los
virus a menudo se liberan a través de las heces y otros fluidos corporales.
Puesto que los virus no se replican en los alimentos, la transmisión a través
de los mismos ocurre de las siguientes maneras: Contaminación de alimentos por
personas infectadas que manipulan alimentos, como consecuencia de prácticas
poco higiénicas, Contacto de alimentos
con desechos animales, aguas residuales humanas o agua contaminada con aguas
residuales, Consumo de productos de origen animal contaminados con virus (por ejemplo,
carne, pescado, etc.). No se han determinado las contribuciones relativas de
las distintas vías por las cuales los virus pueden causar enfermedades
transmitidas por los alimentos. Entre los principales alimentos asociados con
enfermedades virales de origen alimentario, se incluyen: El marisco (por
ejemplo, las ostras o los mejillones), los crustáceos y sus productos que se
recolectan y/o se crían en aguas cercanas a salidas de aguas residuales humanas
(por ejemplo, plantas de tratamiento de aguas residuales), Frutas u hortalizas
que han crecido en tierras fertilizadas con abono animal o regadas con agua
contaminada, Carnes poco cocinadas como el cerdo.
En
la UE, durante el año 2008, los crustáceos, el marisco y sus productos
asociados estuvieron frecuentemente implicados en brotes de enfermedades
virales transmitidas por los alimentos. Sin embargo, en 2013 uno de los
problemas más destacados fueron los brotes transmitidos por alimentos debido a
la presencia del virus de la hepatitis A descubierto en combinaciones de bayas
y fresas que afectaron a 315 personas de 11 países europeos. Se cree que la
mayoría de enfermedades virales transmitidas por los alimentos están poco
diagnosticadas o no se comunican. Esto suele ocurrir porque las personas no
acuden al médico cuando padecen una gastroenteritis leve, que puede asociarse
con algunas enfermedades virales transmitidas por los alimentos. La detección
de virus en los alimentos es difícil y requiere un enfoque diferente a la
detección de la mayoría de bacterias transmitidas por los alimentos. Puesto que
los virus no pueden cultivarse en laboratorio como las bacterias, su detección
a menudo requiere técnicas moleculares con distintos pasos para su extracción,
purificación e identificación. Los métodos estandarizados para detectar virus
no están generalizados, lo que dificulta la tarea de establecer límites de
seguridad para los virus en alimentos. Si bien normalmente se utiliza un
criterio de control de calidad microbiológica a modo de indicador de la
presencia de virus, existen pruebas sustanciales de que estos criterios son
insuficientes como protección ante las enfermedades virales transmitidas por
los alimentos.
Sin
embargo, una comisión europea ha diseñado y publicado recientemente un método
de laboratorio estandarizado (es decir, un método aceptado que puede utilizarse
en distintos laboratorios para lograr resultados comparables) para llevar a
cabo la detección y cuantificación de norovirus y virus de la hepatitis en
alimentos como el marisco, los frutos rojos, los productos frescos y el agua
embotellada. Los antibióticos no son efectivos contra los virus, por lo que
entre las medidas que pueden servir para prevenir las enfermedades virales
transmitidas por los alimentos se incluyen las siguientes: Formación y
sensibilización sobre buenas prácticas de higiene (por ejemplo, lavarse las
manos, lavar las frutas y las hortalizas y manipularlas adecuadamente, la
conservación apropiada de alimentos en la nevera, una buena cocción de la carne
de cerdo). Esto es especialmente importancia en casos en que los alimentos se
preparan para personas enfermas o vulnerables, por ejemplo en hospitales. Los
empleados que sufran enfermedades deberían estar excluidos del trabajo en el
servicio de alimentos.
Utilizar agua limpia para regar cosechas, en especial cosechas
de consumo inmediato, Evitar el uso de abono animal en cosechas, en especial
cosechas de consumo inmediato, Cría de marisco en agua de mar limpia protegida
contra la contaminación de aguas residuales. Pese a que existen una serie de
virus asociados a las enfermedades transmitidas por los alimentos, el norovirus
y los virus de la hepatitis son la preocupación principal. Es necesario generar
una mayor concientización respecto a la importancia de las buenas prácticas y la
formación sobre higiene alimentaria en la producción y manipulación de
alimentos para minimizar la transmisión de enfermedades virales de origen
alimentario. Una mejora de los métodos de detección de virus permitirá aumentar
el control de los virus en los alimentos y contribuirá a incrementar la
seguridad de estos alimentos comúnmente asociados con la transmisión de
enfermedades virales.
"SOMOS LO QUE HACEMOS REPETIDAMENTE. EXCELENCIA, POR LO TANTO, NO ES UN ACTO SINO UN HÁBITO"
ARISTOTELES
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