sábado, 17 de mayo de 2014

BACILLUS CEREUS



Es un bacilo formador de esporas responsable de intoxicaciones alimentarias, siendo su hábitat natural el suelo, contamina con frecuencia cereales, leche, budines, cremas pasteurizadas y especias, entre otros alimentos.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que las enfermedades causadas por alimentos contaminados constituyen uno de los problemas sanitarios más difundidos en la actualidad. Los casos de intoxicaciones o enfermedades por alimentos mal preparados o contaminados por este microorganismo suelen ser frecuentes a pesar de que son perfectamente evitables; la primera descripción de un brote de gastroenteritis data de principios de 1900.
B. cereus puede producir dos enterotoxinas: la toxina diarreica y la toxina emética. Los síntomas de la toxiinfección tienen dos formas de presentación con presencia de diarrea, dolores abdominales y vómitos. Su período de incubación varía de 4 a 16 horas luego de la ingesta del alimento contaminado.


La resistencia térmica de esporas de B. cereus en un medio con elevado contenido de agua vuelve a este microorganismo un potencial peligro para el desarrollo de una intoxicación, si las medidas higiénico sanitarias y de elaboración no son las adecuadas.
La familia Bacillaceae contiene una diversidad de bacterias formadoras de esporas incluyendo desde aerobios estrictos hasta anaerobios obligados, cocos y bacilos, tanto psicrófilos como termófilos.
Es un microorganismo gram positivo en los cultivos jóvenes y a medida que envejece puede verse como gram variable o gram negativo. Las esporas aparecen claras en la tinción de gram y verdes con la tinción de esporas estas pueden estar dentro de la pared bacteriana o puede deformar la pared.
Las temperaturas de crecimiento: mínima están entre 15ºC a 20ºC y la máxima es entre 40ºC a 45ºC con una óptima de 37ºC.
Tiene una morfología celular similar a la del B.anthracis pero a diferencia de éste, en general es móvil y no es susceptible a la penicilina o al fago gamma.
La producción de esporas en presencia de oxígeno es un rasgo que define el género, así como su morfología. Son saprofitos ampliamente distribuidos en el ambiente natural en suelos de todo tipo, y puede ser encontrado en el polvo y en el aire, por lo tanto tiene considerable oportunidad para estar presente en o sobre los alimentos. Las esporas fácilmente sobreviven la distribución en polvos y aerosoles siendo vehiculizadas desde estos lugares a otros habitats. Los alimentos secos como condimentos, leche en polvo y harinas pueden estar contaminados con esporas.
Bacillus cereus causa intoxicaciones alimentarias a través de la ingesta de alimentos contaminados. En general se admite que, debido a la levedad del cuadro y a que la detección microbiológica de esta bacteria no se realiza rutinariamente en pacientes diarreicos, la incidencia real puede ser superior a la estimada. Mas si tenemos en cuenta, que el cuadro clínico se confunde a menudo con los producidos por Staphylococcus aureus y Clostridium perfringens, dependiendo de que toxina esté involucrada.
La intoxicación alimentaria puede ocurrir cuando los alimentos son preparados y mantenidos sin la adecuada refrigeración durante horas antes de ser servidos. El consumo de alimentos que contienen 105 B.cereus/g o más puede provocarla. Los alimentos vinculados a brotes han sido carne y verduras cocidas, arroz frito o hervido, crema de vainilla, sopas, leche y brotes de vegetales crudos. Bacillus cereus produce dos enterotoxinas durante su crecimiento exponencial: la toxina diarreica y la toxina emética que dan lugar a dos formas clínicas distintas de intoxicación alimentaria.
El síndrome emético está producido por una toxina preformada y termoestable, al igual que la de S.aureus. Se asocia frecuentemente con arroz frito contaminado, tiene un período de incubación corto, habitualmente de 1 a 6 horas y predominan los síntomas gastrointestinales altos manifestados por náuseas y vómitos. Este hecho ha llevado a confundir la intoxicación por B.cereus y atribuirla a S.aureus.
El síndrome diarreico por el contrario, está producido por la ingestión de alimentos inadecuadamente refrigerados. Resulta de la esporulación del organismo in vivo y de la producción de una enterotoxina diferente de la anterior, preformada y termolábil tiene un período de incubación más largo que promedia entre 10 y 12 horas y las manifestaciones se relacionan con la afectación gastrointestinal baja similar a la intoxicación por Clostridiun perfringens.
Los síntomas son dolor abdominal, diarrea acuosa profusa, tenesmo y nauseas que generalmente duran 12-24 hrs. y en algunos pacientes pueden durar más tiempo, de 2 a 10 días.
El aislamiento de Bacillus cereus de las heces de los pacientes no es documentación suficiente del brote, a menos que se obtengan cultivos negativos de materia fecal de un adecuado grupo control. Se puede realizar tipificación serológica para estudios epidemiológicos de disponer de los antisueros.
La intoxicación alimentaria por Bacillus cereus es autolimitada y no requiere tratamiento antimicrobiano, el tratamiento es sintomático y ocasionalmente es necesario rehidratación.




   Métodos de aislamiento:

Se toma una muestra representativa del alimento sospechoso teniendo en cuenta que la distribución de la contaminación no es uniforme por lo que se aconseja tomar más de una muestra, con un “n” (número de unidades de muestra) igual a 5. Se transportan rápidamente al laboratorio, se aconseja refrigerarlas, hasta el momento de procesarlas.
Se realiza una dilución de 1:10 en diluyente apropiado (agua peptonada, fosfato buffer salino, etc.) por cada muestra (n=5), se homogeiniza instrumentalmente 2 minutos aproximadamente a 2.000 rpm (Stomaker) y se preparan las diluciones seriadas, inoculándose en superficie un medio selectivo cuantitativo en placa como el mannitol-egg yolk-polimixina agar (MYP).
Se incuban las placas a 35ºC durante 24 hrs, en caso de duda se dejan 24 hrs. Más en incubación. Colonias típicas de color rosado rodeadas de un halo de precipitación por la lecitinasa fácilmente identificables hacen sospechar la presencia de B.cereus. Se efectúa el conteo de las unidades formadoras de colonia (ufc) características y se confirman mediante tinción de Gram, y las determinaciones bioquímicas correspondientes.
El método descrito se usa en el análisis de rutina de alimentos y aunque comercialmente hay kits para detección de toxina, el alto costo, y la corta vida útil de los mismos, (menos de un año en plaza) hacen esporádico su uso en nuestro medio.
La búsqueda e identificación de B.cereus en el laboratorio clínico en los coprocultivos no es rutinaria. La incidencia de portadores sanos asintomáticos, en la población es frecuente, 14% de los adultos sanos tienen colonización transitoria gastrointestinal por lo tanto en las investigaciones de un brote los aislamientos cualitativos son insuficientes. Por este motivo, el análisis del alimento es de fundamental importancia para poder confirmar el agente etiológico.
El aislamiento de un número significativo de unidades formadoras de colonias en el alimento y la recuperación de la misma cepa (identificada por serovariedad, fagos, plásmidos, etc.) en las muestras clínicas (heces) de los pacientes durante la fase aguda de la enfermedad dan la confirmación de que
B.cereus está involucrado en el brote.
En la práctica es raro que estos dos criterios se obtengan al mismo tiempo, es difícil aislar el microorganismo en las muestras clínicas en el número adecuado y así mismo obtener restos de alimentos sospechosos, donde se detecte cuantitativamente el microorganismo o su toxina.
A los datos epidemiológicos (característica de la enfermedad, período de incubación, etc.) y a los resultados de laboratorio, hay que sumarle la  inspección por personal especializado en tecnología alimentaria del local de producción de forma de poder llegar a una conclusión sobre el agente etiológico.
La principal medida de prevención es el manejo adecuado de los alimentos. Si los alimentos se preparan de modo que la temperatura se mantenga entre 30 y 50 grados se permite la proliferación vegetativa, cuando se las deja enfriar de forma lenta, las esporas se multiplican y elaboran la toxina.
Las esporas resistentes al calor sobreviven a la ebullición y germinan como sucede cuando el arroz hervido se deja fuera de la heladera. La fritura rápida o el recalentamiento breve a temperaturas bajas antes de servir el alimento no son adecuados para destruir la toxina termoestable preformada.
El enfriamiento rápido y la refrigeración de alimentos, preparado en grandes cantidades, contribuye en forma decisiva a prevenir la enfermedad .En cualquier caso, la aparición de la enfermedad implica la ingestión del alimento contaminado con las suficientes bacterias o toxinas para vencer la resistencia del huésped.
Las informaciones epidemiológicas indican que entre los factores más importantes relacionados con la aparición de brotes de intoxicaciones alimentarias se encuentran las operaciones inadecuadas que se efectúan luego de la cocción, por ejemplo si el enfriamiento es demasiado lento permitiendo que algunas partes del alimento mantengan temperaturas peligrosos entre 10°C y 60°C por más de 4 horas. También el recalentamiento debe ser rápido para que el alimento pase por la franja de temperaturas peligrosas entre 10°C y 60°C en el menor tiempo.
El mantener los alimentos en esta franja de temperaturas constituye un punto crítico de control. El objetivo primario para la inocuidad de los alimentos es proteger la salud pública frente a riesgos asociados con los alimentos lo más efectivamente posible a través de la implementación de medidas adecuadas.
Todos estos cambios en materia de comidas rápidas en el mundo, ha llevado a plantear una nueva estrategia de monitoreo y control en este tipo de negocios elaboradores. La búsqueda y cuantificación de microorganismos como B. cereus pasa a ser una necesidad, para prevenir y minimizar posibles brotes de ETA.

Especie
Morfología de las colonias
Hemólisis
Movilidad
Sensibilidad a penicilina
B. cereus
Blancas
+
+/-
R










 Antimicrobiamos a considerar inicialmente: Clindamicina, gentamicina, vancomicina (para terapia combinada).  B. cereus en general es resistente a penicilina y a cefalosporinas de espectro extendido. No se ha informado resistencia a carbapenems  para Bacillus spp